Mostrando entradas con la etiqueta DIOS EN EL LABERINTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DIOS EN EL LABERINTO. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de septiembre de 2014

MEDITACIÓN FRENTE AL MAR





Y ahí donde el mar

toca el cielo

ahí te conozco, Señor,

ahí te veo.



Ahí donde el mar

toca el cielo,

ahí en tu Creación, Señor,

ahí hablas,

ahí te oigo.



Ahí en el cielo claro,

donde es más claro que el mar,

veo una gaviota volar, Señor.



Ahí yo me veo

escapando al infinito

para poderte mejor escuchar.










domingo, 26 de mayo de 2013

EL GRAN DEPREDADOR DEL SEXTO DÍA

 
¡Oh, Dios Creador!
Hiciste cosas maravillosas.
En solo siete días
          diseñaste la luna y el sol,
y también las estrellas,
luciérnagas esplendorosas
colgadas de la bóveda universal.

Y dijiste hágase
y se hizo.

Dios Creador
después separaste las tinieblas de la luz
y las tierras del mar
así la luna blanca en él se pudo reflejar.

Y dijiste hágase
y se hizo.

Dios Creador,
deseaste cubrir la madre tierra
de flores, árboles y verdor
y el quinto día te complaciste
de tan pujante hermosura.

Y dijiste hágase
y se hizo.

Dios Creador,
pensaste en animar esa maravilla
con criaturas vivientes.
Y peces, pájaros, gacelas, leones
elefantes, cebras, culebras y ratones
poblaron tu mente.

Y dijiste hágase
y se hizo.

Dios Creador,
en ese sexto día
imaginaste unas nuevas criaturas
portadoras de razón y libertad
que a ti asemejaran.

Y dijiste hágase
Y se hizo.

Dios Creador,
así completaste la madre tierra
y llena de vida estaba al sexto día
cuando al séptimo decidiste descansar.

¡Oh, Dios Creador!
Pero ocurrió en los días siguientes
que las criaturas humanas
pensaron en usar la tierra
empleando su inteligencia
para destruir, matar y depredar.

¡Oh Dios Creador!
Desde que Caín mató a Abel
se inventó la guerra y la destrucción.
Al final del sexto día
comenzó su dominio el Gran Depredador.

¡Oh, Señor!
El Gran Depredador por ti creado
devastó la tierra, el aire y el mar,
los peces, los pájaros y cualquier animal.

Dijo destrúyase
y se destruyó.

El Gran Depredador por ti creado
puso bajo sus pies el mundo y lo dominó.
¡Oh Señor!, inventó en ese modo
la esclavitud y las armas y la guerra,
y el genocidio de masa
y el gran capital.

Dijo sométanse
y los sometió.

¡Oh Dios Creador!
Eran todas buenas y bellas
las criaturas del sexto día.
El peor fue el Gran Depredador.


PINTURA: CAÍN MATA A ABEL
PEDRO PABLO RUBENS





domingo, 9 de diciembre de 2012

EL NIÑO DIOS DE LAS PATERAS

 

Hoy es de nuevo Navidad,
pequeño Niño Dios.
Pero no vamos a mirar las luminarias
de nuestra ciudad toda engalanada,
porque queremos comprender
el espíritu auténtico de tu llegada.

                                         Y no hay luces de colorines.
Sino que vemos que una patera es tu cuna
y el mar tu inmenso portal.
No están el buey y la mula
sino que los delfines
y las estrellas marinas,
junto las estrellas del cielo,
son los que te han podido acompañar.

Tu madre Maria está extenuada
de caminar por desiertos de arena,
de atravesar los desiertos del mar,
de escrutar en el cielo oscuro
a la búsqueda de una estrella cometa
que les pueda orientar,
o en la lejanía, una playa de arena
donde sea posible atracar.

Hoy es Navidad,
pequeño Dios en patera,
esa es ahora tu cuna,
el mar tu inmenso portal,
no se ven cerca muchos hombres
de buena voluntad a los que el Ángel
tu llegada pueda anunciar
puesto que aquí en la tierra donde llegas,
todo sigue peor o peor que mal.

No ha parado el paro
ni han parado las guerras
ni ha parado el hambre
ni ha parado la violencia
ni ha llegado la paz.

Muere quemada la madre tierra
y todo se va convirtiendo
en un tremendo erial.

Hoy es Navidad,
Niño Dios de la patera,
pero aquí no llegarán los pastores
ni tampoco los Reyes
con su oro, incienso y mirra.
Vendrán hombres uniformados
que te pedirán los papeles,
que ni Tú, pequeño Niño Dios,
ni tus padres hambrientos y agotados
podréis mostrar.

Hoy es una nueva Navidad,
Niño Dios de la Patera
y en ésta tierra de luminarias engalanada
para celebrar tu llegada a Belén
al máximo os darán una manta
y en algún casa de acogida de inmigrantes
quizá os alojarán.

Nadie puede venir a recibiros
ni nadie os va a escuchar.
Todos están ocupados en su cena
con buenas viandas, turrón y champán,
porque si por casualidad
no lo sabéis, en ésta opulenta Europa
donde vuestra patera os ha portado,
hoy es Navidad”

El que acoje a un niño como éste en mi nombre
me acoje a mi, y el que me acoje a mi, no me acoje
a mi, sino al que me ha enviado.
Evangelio de marcos 9,30-37
BELÉN EN EL MAR