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lunes, 8 de octubre de 2012

PALABRAS EN LA PIEDRA


Todo está quieto
como en un paisaje pintado.
Lo pasado escrito ha quedado,
todo expresado y dicho
como con palabras mudas
hendidas en la dureza de la roca.

Todo está quieto
todo está parado
como en un cuadro pintado.

Los ríos y las rocas
se han pulverizado.
Mudos y estáticos quedaron
en un paisaje extraño.

Hubo un tiempo de palabras
susurradas, gritadas o escritas
en el mundo de los hombres,
pero todo acabó y reinó el silencio
de una orquesta sin instrumentos.

Solo las palabras quedaron grabadas
en la roca de ésta luna rara,
y la música muda es solo el viento del universo.
Eso subsistió de nosotros
testimonio de nuestra memoria
vagando entre las estrellas
de un mundo ya sin humanos.

Hubo un tiempo nuestro
en éste lugar ya perdido.
Solo quedaron cenizas
y esas palabras
hendidas en la piedra.



sábado, 10 de diciembre de 2011

LAS HOJAS





No sé si las hojas cuando caen,
desean, belleza dorada,
volar rápidas con el viento
para conocer parajes lejanos,
o tal vez lo que esperan,
en cobre convertidas,
es deslizarse por el suelo
y arrastradas por el aire,
tupida alfombra crujiente,
ser música para viandantes.
O quizá lo que anhelan,
pacientes y silenciosas
es la fina otoñal lluvia
para transmutarse lentas
en perfumada tierra.
De la tierra vinieron
y a ella volverán.

lunes, 26 de septiembre de 2011

BICICLETA OXIDADA EN PARED VACÍA

Para mi el vacío era solo un concepto.
Comprendí el vacío, amigo, lo comprendí
cuando escaparon al unísono
todas las nubes del cielo
cual bandada de gaviotas asustadas.
El cielo quedó ciego de puro azul.


Comprendí el vacío, amigo,
cuando torrenteras y ríos, todos a la vez,
se secaron bajo un sol inclemente
y aparecieron senderos pedregosos,
polvo, alacranes y serpientes.
La Tierra era un erial amarillo.


Comprendí el vacío, amigo,
cuando se derritieron los hielos,
transformándose el océano
en tumultuoso cementerio
de caballitos de mar y gaviotas muertos.
La tierra toda cubierta de agua gris.


Comprendí el vacío, amigo,
cuando se evaporaron los mares,
y algas y delfines formaron
un primordial amasijo maloliente
y en los fondos los barcos mutaron
en hierros torcidos, pura podredumbre.
La Tierra era solo un fangal ocre.


Comprendí el vacío, vacío, amigo,
el vacío de todos los vacíos,
cuando también escapé yo misma,
rara metamorfosis, a una bicicleta oxidada
abandonada en una pared despintada
de una ciudad barrida por el viento.


Solo quedas tú para mirarla.
Y ni siquiera tu quedarás ahora.
Nos avisaron, amigo, del mundo vacío
que llegaría a nuestras vidas.
Pero no nos lo creíamos.