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jueves, 31 de octubre de 2013

DANZA EL AGUA. CANTA LA PIEDRA.

 
Mira, como danzan las aguas, danzan,
danzan sobre las piedras,
mira, mira como danzan los juncos
inclinados por los vientos.

Danzan las abejas rumorosas,
escucha, escucha, su leve susurro,
el cántico del sol a madre tierra,
hielo llorado gota a gota
en el recién nacido arroyuelo.

¿Qué es lo que canta el agua?
¿Qué canta, qué canta, madre, el agua?
¿Y qué cosa está cantando la piedra?
¿Cual es su lágrima y su danza?

Si. Danzan las aguas y brillan.
Danzan al unísono las piedras.
¿Porqué, madre, porqué danzan?

Quizá quieran llenar el vacío
y mover también el aire.
Quizá quieran hablarnos.

¿Qué es, madre, lo que canta la piedra?
¿Qué nos quiere decir el agua'
¿Y la libélula que pasa danzando?
¿Y esas ranas que cantan y saltan?

El agua llena el espacio vacío
y las piedras tragan el tiempo.
La libélula y las ranas nos cuentan
la historia cantarina de madre tierra.

Entonces, madre, es que canta el Universo.
Eso es, es el entero cosmos que danza
y hablan la rana, la piedra, la libélula
y hasta los juncos hablan.

Es pura armonía.
Es como la sonrisa de Dios.





viernes, 21 de septiembre de 2012

QUÉ MUNDO SERÍA



Qué sería de mi mundo
si no hubiera niños que llevan
en su bolsillo deslumbrantes estrellas.

Qué sería de mi mundo
si no hubiera niñas
que cuentan sus historias a las mariposas.

Qué sería de mi mundo
si no hubiera niños
que escriben poemas multicolores
en las nubes blancas con su espada de madera.

Qué sería de mi mundo
si no encontrara ángeles dormidos
en mi almohada.

¿Y si ellos no existieran?,
ni niños, ni estrellas, ni mariposas
ni ángeles durmientes,
ni espadas de madera...

!Oh, Dios mío!
Si no existieran...
si muriera su savia renovadora,
si las estrellas no tuvieran luz,
si las mariposas no cantaran,
si los ángeles se escondieran,
si las espadas de madera no escribieran...

Si todo ello desapareciera,
la tierra quedaría
seca, yerma, muerta
como un erial.

Si niños, estrellas, mariposas,
ángeles y espaditas parlantes
se volatirizaran
nada quedaría.

Ni siquiera la poesía
ni siquiera los poetas.

A mi nieto Antoni, pequeño esgrimista holandés
y a sus historias escritas en las nubes
con su florete parlante.

sábado, 31 de marzo de 2012

NIÑOS QUE MIRÁIS CON ASOMBRO




Niños que con asombro miráis
la lluvia que bebe la hierba,
preguntándoos porqué lloran
copiosas las nubes del cielo.
O que con maravilla sentís
el ronco bramido del mar
pensando en los raros monstruos
que allá abajo habitan.
O que con fascinación oléis
el aire dulce de la tarde
jugueteando con la mariposas
que, pícaras, aletean en vuestro dedo.
O vosotros que al firmamento
con pasmo alzáis vuestras manos
robando furtivos las estrellas
que escondéis en el bolsillo.
Niños y niñas cuyos ojos
sin sombra ni duda ni mentira
observan a los mayores
que en nuestra necia ceguera
destruimos lo que a vosotros
causa sorpresa y admiración.
!Oh, niños del mundo! Nosotros
somos los devastadores de cielos,
de mares, de ríos, de bosques,
de estrellas y mariposas.
Nosotros somos los monstruos
malignos cuyo bramido
sentís bajo el mar en las noches
sin luna y pesadillas.
!Oh niños del mundo! Paradnos,
no permitáis que continuemos
en la aniquilación de la tierra
que habéis apenas conocido.
Hacednos un conjuro mágico
y que volvamos a ser niños
capaces de hablar con mariposas
y guardar estrellas en el bolsillo.

lunes, 31 de octubre de 2011

VUELAN LAS CHICAS, VUELAN DE VERDAD





Vuelan las chicas como libélulas
-no, no me lo puedo creer-
vuelan etéreas por la calle, mientras
debajo va sonando la banda
con sus timbales y tambores.


Por la calle estrecha
avanza una multitud abigarrada
de colores vivos y sonido ensordecedor,
en los balcones engalanados de banderas
ríen, saltan y aplauden tantos niños.


Bella se ve la estrecha calle
con su multitud ruidosa
y las chicas que vuelan raudas
-no, no me lo puedo creer-
arriba y abajo con sus alas tornasoladas.


Descienden en vertiginosa vertical
y a la misma velocidad se alzan.


He aquí que, abriendo la ventana,
llegan meteóricas las chicas
y comienzan a volar dentro de la casa
con los niños que corren y saltan
sin poder ni tocarlas ni alcanzarlas.


!Que hermosa ésta tarde solar!
una tarde luminosa, dorada y musical
-No,no me lo puedo creer -
Pero puedo asegurar que es verdad.

viernes, 9 de septiembre de 2011

OLOR A CHOCOLATE






El verano se va diluyendo con languidez,
los patos de la charca y las golondrinas emigran,
y así las ventanas muestran un atardecer
con la playa grande vacía y sin vida.




Quedan las gaviotas que retoman posesión
del arenal vacío, huérfano de gritos infantiles.
Todas juntas miran estáticas hacia el sol que se oculta
oyéndose solo sus graznidos y el rumor de la mar.




Ya ni las golondrinas se refugian en mi baranda
en éstos días de fina lluvia de septiembre
en que los niños marcharon de la casona veraniega,
y de ellos quedó un vago olor a chocolate.




Guardadas en los armarios las toallas multicolores,
y los juguetes tirados en cualquier lugar,
camino por la orilla dejando las huellas
que como en la vida, borrará la mar.




Y de éstos días pasados quedarán
guardados en la caja de mi memoria
los gritos de niños, las gaviotas volando raudas,
manos infantiles con olor a helado de chocolate.




Cuando vuelvo a la casa reinan ya las sombras
y voy una a una cerrando las ventanas,
tras ellas se ocultará a mis ojos la luna,
y la mar nocturna convertida en plata.

viernes, 8 de julio de 2011

CUANDO SE DISIPA LA NIEBLA





Al salir el sol, a niebla desvanecida,
se diluye la memoria de aquellos días,
y sí que eran 1875 días de vida,
puede que alguno menos o quizás más.





Entre la niebla apenas asoma una playa
de arena y piedras, nubes y rocas
a veces con la mar fragorosa
a veces plana cual muerta laguna.





Entre la niebla apenas se siluetean gaviotas
todas iguales en la arena mojada
todas idénticas mirando hacia la bola roja
a la hora quieta del amanecer.





Entre la niebla apenas se intuyen
manchas blancas que
o son velas o son aves marinas
que se mueven raudas en el azul.





Entre la niebla apenas se divisan
pinares de copa verde
con alfombra de agujas secas
y alguna tórtola entre ramas volar.





Entre la niebla apenas corta el aire
el sonido de ladridos de perro
o el murmullo de olas
o el tamborilear de la lluvia.





Al salir el sol, a niebla desvanecida,
cobran inexistencia playa, mar, gaviotas,
ladridos de perro, pinos y lluvia.
Y si que fueron 1875 días.





Quizá no fueran felices días,
quizá mi mente los guardó en el armario
de la densa e impenetrable niebla y,
solo a veces, en sueños reaparecen,
misterios de la psique y de la vida.




Imagen:Fernando R. Diz