domingo, 21 de abril de 2013

EXIT

 
En el camino
todo se ha hecho incierto, bajo y breve,
así como el sendero angosto
dentro del bosque oscuro.

Y has llegado tú, Violeta.

Era arduo hasta ahora
afrontar la bajada
entre piedras y guijarros.
Pero me has dado tu mano,
Violeta.

Y hasta la niebla
que me había envuelto
como sudario viscoso y frío
se ha disipado.
Ha sido tu mirada,
Violeta.

Grises son tus ojos,
Violeta, grises,
preludio de la noche
que sobre mí incumbe.

Había olvidado mi nombre
pero tu me lo recordaste,
Violeta.

Había olvidado las palabras,
Violeta,
pero tu me las escribiste
en la palma de la mano.

El bosque oscuro
está dentro del laberinto.
Pero tú me vas a ayudar
a alcanzar la puerta.

Muerte con rostro gentil
que abrazas a quién se pierde
y en el último tramo,
Violeta
brindas tu luz.




domingo, 17 de marzo de 2013

INSTANTES FUGACES

 
Soñaba que un día
lloverían pétalos de rosa
entre agua perfumada.
Y me acariciaban la cara.

Soñaba.
Porque eso nunca pasó
y no hace parte de mí.
Soñaba en medio del camino.

Aunque puede que si,
que lo soñado también sea historia
guardada en la memoria,
armario viejo del alma.

Somos lo que hemos sido
y quizá lo que hemos soñado
o lo que hemos esperado
y no se cumplió.

Somos un aquí y ahora
con su pasado cumplido
y sus ocasiones vividas o perdidas.

Soñaba.
Había también un cuervo negro
que picoteaba las rosas
en la selva oscura
donde junto a los ángeles
volaban brujas.

Soñaba y solo soñaba.
O puede que no.
Entiendo que todo es un ir siendo
añadido a un ya ha sido,
vivido o soñado,
un ayer mas un ahora
con añoranza de mariposas
perdidas en el tiempo.

O un escuchar
el canto de las ranas,
melancólicas en su verde charca,
espejo último, ahora y aquí,
de aquellos que se perdieron
pasando por mi camino.

Baila la libélula irisada
su armonioso vals
baila, baila, se refleja y va.
Aquí y ahora todavía está.
Luego mi vista la pierde.

Mañana no es, es un puede ser.
Sí que habrá una rana en la charca,
una libélula irisada,
y una mariposa multicolor
en el mismo lugar quizá.
Para mi es solo cosa incierta
fuera de mi presente existencia.

Yo puedo o no puedo estar.
El mañana es solo un imaginar.








sábado, 16 de febrero de 2013

NIEVA EN SAN VALENTÍN

 
Es febrero, San Valentín, nieva.
Me inunda la nostalgia
de la próxima primavera.

Cuando veo el jardín
en su resplandeciente albura
pienso en qué lejanas quedaron las flores
de aquel ayer que otrora fuera.

Y en tanto que avanza la edad
los inviernos parecen  alargarse
 
y el corazón, dentro, que se hiele
por  la primavera anhelar.

Por san Valentín las aves anidan.
Ya veo las tórtolas con pajillas volar
construyendo casa en su rama habitual.

A ellas el febrero nevado les da igual
para sus pequeñas almas el tiempo
es un calendario natural.

Cuando sus polluelos el huevo abran
habrá rosales en flor y narcisos azules,
el rododendro se vestirá de rosa chillón
y el jardín estará en plenitud de color y olores.

En la tapia ya habrá nacido
entre hojas verdes la morada flor de la pasión
y las margaritas blancas con su candor
vestirán de primavera el jardín.

Caerá una lluvia fina por Pascua
que nos hará el invierno frío olvidar.
Y quizá entonces un vigor nuevo
hará de nuevo florecer nuestro corazón.


 







viernes, 1 de febrero de 2013

EL GRITO DEL SILENCIO

Mi grito
como aullido de lobo
en la lejanía retumba.

Y yo estoy en silencio.

Mi grito,
compendio de infinitos callados gritos,
en el universo estalla.

Y yo estoy en silencio.

Mi grito,
herida doliente,
bramido de la profundidad marina,
dolor de palabras
que ninguno oye,
es el grito del silencio.

Mi grito
encontrará morada
en una lejana estrella
junto a otros gritos del silencio.

A mis amigos Víctor Rivero y Marcela Zea
atrapadores de gritos en el Universo.




miércoles, 23 de enero de 2013

LAS TÓRTOLAS EN LA NIEVE DEL JARDÍN HOLANDÉS

 

Hoy el jardín holandés
luce cándido, y la nieve borrascosa
en ráfagas horizontales,
azota los cristales del ventanal.

Lejos me parece la primavera florida
teñida del rosa del rododendro
y del verde de la hierba húmeda,
llorosa de pequeñas gotas de lluvia.

Fantasmas fatigados por el gélido peso
pueblan la arboleda,
en sus ramas se acumula la nieve
cuya blancura resplandece.

...y en una rama dos bolas grises,
tórtolas del blanco collar,
sus miradas tristes fijas en mi cristal
imploran al cielo blanquecino
que pase el temporal.

!Oh tórtolas mías, compañeras de mi vida!
Os saludo cada día, cada mañana al despertar,
desde mi cama os veo vuestro nido preparar
en la rama del abeto alto y verdigrís.

Me enternezco al ver vuestros polluelos,
brotes tiernos de naciente vida, piar pidiendo comida,
y a vosotras volar buscando larvas
para en sus bocas abiertas amarillas depositar.

!Ah, pero esos eran los días lejanos de la primavera!
Y ahora qué frías, qué tristes estáis,
qué arrebujadas en vuestro hinchado plumaje,
qué juntas una con otra para poderos calentar.

!Qué invierno largo, blanco, gélido!
Veo vuestros ojillos implorantes de estómagos vacíos,
nada de comer en el helado jardín.
Corro, corro a la cálida cocina a desmigar
bollos, panes, galletas, dulces de navidad.

Cuando todo poso bajo vuestra arbórea morada,
sonreís con vuestra sonrisa alada,
sonreís con vuestra sonrisa de tórtola del blanco collar,
vuestra sonrisa alada por un instante hace brillar
el jardín holandés en su frío invernal.

A GRAZIELLA  22-1-2013

martes, 15 de enero de 2013

EL SUEÑO DEL CABALLITO BLANCO

 
Sueño que sueño
y en mi sueño un caballito blanco
sueña conmigo.

Y yo sueño que un caballito blanco
duerme confiado en mis brazos.
Y el caballito sueña que un humano
lo está abrazando.

Dios...cómo es hermoso éste sueño
que los dos soñamos.
También la noche es blanca.
También la noche nos abraza.

Y los dos soñamos
con estrellas blancas
que son como almas cándidas,
o rosas que pasean por el cielo.

Oh Dios... qué hermoso soñar éste sueño.
El caballito blanco entró por la pantalla,
si, por la pantalla de Internet,
pequeño, suave, aterciopelado,
y se acurrucó junto a mí.

Y ahora los dos soñamos
nuestro blanco sueño entre las estrellas
cuando ya en la vida no hay sueños,
ni estrellas, ni caballos blancos, ni rosas,
solo nuestro respirar acompasado.



sábado, 12 de enero de 2013

SI LA LUZ SE APAGARA

 

!Oh, hermosa luz de la tarde
que a través de los ojos
me inundas el alma!

Eres tan dulce y suave
como el suspiro de los ángeles,
haces dorada y tibia mi piel
y blando el corazón.

!Oh, hermosa luz de la tarde
cuando declinas,
alargas las sombras de los cipreses
y das voz a los pájaros!

Y allá lejos se oye griterío de niños...
y tú, luz, eres la que canta a la vida.

Cuando llegue mi noche definitiva
te quedarás dentro de mi
por toda la eternidad.

Y serás luz de estrella,
y serás cantar de pájaros,
y serás sonrisa de niño,
y serás vuelo de mariposa.